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Según inteligencia alemana, líder chino y el dr. Tedros conversaron por teléfono en enero para retrasar la información del virus, con lo cual el mundo perdió hasta seis semanas valiosas para detenerlo. OMS niega las acusaciones.

Mientras la pandemia del coronavirus (COVID-19) sigue colapsando el sistema sanitario y financiero del planeta, el Servicio Federal de Inteligencia de Alemania, conocido como Bundesnachrichtendienst (BND), ha reportado una posible comunicación entre el líder de China, Xi Jinping, y el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los funcionarios acordaron ocultar información del avance del virus en una llamada telefónica ocurrida en enero, según el diario alemán Der Spiegel, que publicó las acusaciones este fin de semana.

El BND de Alemania asegura que "el 21 de enero, el líder chino Xi Jinping pidió al jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que retuviera la información sobre la transmisión entre humanos y que retrasara la advertencia de una pandemia”.

Este petición de China, estima el Servicio, hizo que el mundo “perdiera entre cuatro y seis valiosas semanas” para evitar la expansión del coronavirus (COVID-19).

Horas después de que la noticia saliera a la luz, la OMS emitió una declaración calificando los datos como “infundados e incorrectos”.

“No hay llamadas telefónicas entre el director general de la OMS y Xi Jinping. El Dr. Tedros y el presidente chino no hablaron el 21 de enero y nunca tuvieron una conversación telefónica", señala la organización mediante un comunicado.


“Un artículo tan infundado desvía la atención y perjudica los esfuerzos de la OMS y de todo el mundo para poner fin a la pandemia. China ha confirmado la transmisión humano a humano el 20 de enero”, continúa.

La controversia se produce cuando Estados Unidos reprocha a China haber disimulado información y haber gestionado mal la crisis del coronavirus (COVID-19).

La epidemia “debió detenerse en China", afirmó esta semana el mandatario estadounidense, Donald Trump. Varios países, como Francia, Alemania o Reino Unido, también exhortaron al gobierno chino a mostrar más transparencia en su gestión de la pandemia.

En tanto, China declaró que apoya la creación, “después de que ceda la pandemia”, de una comisión dirigida por la OMS para evaluar “la respuesta mundial” al coronavirus (COVID-19).

Más de 80.000 personas han sido contaminadas por el coronavirus en China, de las cuales murieron 4.633, según el último balance oficial.

China admite que COVID-19 reveló “lagunas” en su sistema de salud
El último sábado, China admitió que el coronavirus (COVID-19) reveló “lagunas” en sus sistema de salud y prevención de enfermedades infecciosas.

El gigante asiático fue el primero en ser afectado por la epidemia a fines de 2019. La gran ciudad de Wuhan (centro), considerada el foco de la enfermedad, fue particularmente golpeada, con hospitales sobrecargados, tests indisponibles, enfermos no detectados o falta de material.

Varios médicos de Wuhan que dieron la alerta sobre el nuevo virus fueron hostigados y acusados de propagar "rumores".

“La lucha contra el coronavirus (COVID-19) habrá sido una gran prueba para el sistema y las capacidades de gobernanza del país”, admitió Li Bin, viceministro chino de Salud.

Xi Jinping pidió al director de la OMS ocultar información sobre el COVID-19

Un informe de inteligencia alemana reveló y difundió una conversación entre Xi Jinping y Tedros Adhanom del pasado 21 de enero.

Otro episodio relatado por la revista Der Spiegel revela como un informe de inteligencia alemana señala que, el presidente de China, Xi Jinping, elevó una petición personal a Tedros Adhanom, director general de la OMS, de retrasar la advertencia a nivel mundial sobre la amenaza que representaba el COVID-19. La OMS sostiene que la información es falsa.

El artículo de la reconocida revista nace de un informe de la ‘Bundesnachrichtendienst’ (BND), que es el Servicio Federal de Inteligencia de Alemania, y afirma que en una reunión entre Jinping y Adhanom, el presidente pidió retrasar o retener esa valiosa información para el mundo.

«El 21 de enero, el líder chino Xi Jinping pidió al jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que retuviera la información sobre la transmisión entre humanos y que retrasara la advertencia de una pandemia”, indica la BND.

Tras la publicación de la noticia, la OMS emitió una declaración calificando como “infundados e incorrectos” los datos proporcionados por Der Spiegel.

“Tedros y el presidente Xi Jinping no hablaron el 21 de enero y nunca han hablado por teléfono. Tales informes inexactos distraen y desmerecen los esfuerzos de la OMS y del mundo para poner fin a la pandemia de COVID-19″, señala la declaración de la OMS que ha sido fuertemente vinculada con China en el manejo de la pandemia.

Según el organismo encargado de la salud de la ONU, “China confirmó la transmisión de humano a humano del nuevo coronavirus el 20 de enero, antes de la supuesta conversación telefónica, y la OMS declaró públicamente el 22 de enero que los datos recogidos sugerían que la transmisión de humano a humano sucedía en Wuhan”.

Los recurrentes escándalos de la OMS en el manejo de la pandemia

La Organización Mundial de la Salud ha estado recurrentemente en el ojo de la polémica por su actuar frente a la pandemia causada por el virus COVID-19. Las acusaciones no son en vano, puesto que, la misma OMS ha caído constantemente en incoherencias, contradicciones y errores, que no ayudan en absoluto a combatir al coronavirus.

Por ejemplo, publicando en enero que no existían pruebas de que el coronavirus se propague entre seres humanos, siendo que desde diciembre ya se venía denunciando extraoficialemente lo que ocurría en la Ciudad de Wuhan.

Otro caso relevante fue, justamente, la recomendación de la OMS de no utilizar tapa bocas para después contradecirse y decir que sí, en efecto, deben ser utilizados para prevenir la proliferación del COVID-19.

Uno de los escándalos más grandes en torno a la OMS y su relación con China, fue el correo revelado por Taiwán, que tenía como destinatario a la Organización Mundial de la Salud y llevaba la intención de advertir sobre una “nueva enfermedad que causaba una neumonía atípica” en Wuhan, China.

Por supuesto, el país taiwanés se refería al nuevo coronavirus que, posteriormente, pondría al mundo en velo. La OMS decidió no escuchar la advertencia de la isla que, desde hace mucho tiempo, tiene problemas para ser considerado un país en las organizaciones del mundo por la injerencia e importancia que tiene China en la ONU.

De hecho, Taiwán, uno de los países que mejor ha podido controlar la propagación del COVID-19 pese a estar muy cerca del primer foco de contagio, ha implementado un modelo de acción totalmente independiente, alejado de las recomendaciones de la OMS. El mes pasado, el primero de abril, apenas había reportado en tres meses cinco muertes y 322 casos de covid-19, siendo la mayor parte de los contagiados importados. En la actualidad, el número de muertes aumentó a siete y los casos a 440. El número de recuperados es de 368.

Fue la independencia y libertad de Taiwán con respecto a China y las burocracias del mundo, lo que les permitió tomar medidas rápidas y contundentes en base a las informaciones que salían de Wuhan y los ciudadanos taiwaneses que regresaban de China a la isla.

Sin confinamiento obligatorio, pero cerrando las fronteras rápidamente a viajeros procedentes de China (no nacionales), usando tapabocas, haciendo un seguimiento tecnológico efectivo, pero no invasivo, Taiwán ha logrado, hasta ahora, frenar al COVID-19.

Cuestionamientos a la OMS y a la injerencia china continúan

Podría decirse que el primer gran impacto recibido oficialmente, por la OMS, fue la dura postura y crítica de la administración de Donald Trump hacia la gestión del organismo. El escalamiento de la retorica crítica pasó a la acción por parte de los Estados Unidos al decidir quitar el financiamiento a la entidad. Algo que fue objeto de mucha polémica y debate.

Pero la única criticada no fue solamente la Organización Mundial de la Salud, China y su injerencia en las distintas instituciones también fueron fuertemente cuestionadas. Un editorial de proporciones bíblicas del Washington Post y un artículo revelado por el New York Times denunciaban como la Unión Europea, por presiones del Partido Comunista chino y miedo a deteriorar las relaciones con Pekín, ablandaron un informe de carácter publico donde se denunciaba la campaña mediática de desinformación perpetrada por China y Rusia con respecto al COVID-19.

Inclusive, un alto funcionario de la OMS, el Dr. Gauden Galea, señaló que China está impidiendo que la OMS participe de la investigación en donde se está buscando detectar el origen del virus. Esto en el marco de las presiones del gobierno de Australia por realizar una investigación independiente en China para detectar el origen del COVID-19, y del trabajo de inteligencia estadounidense que, según el mismo Trump reveló en rueda de prensa, existen pruebas de que el virus pudo nacer de un laboratorio, aunque el consenso es que no fue diseñado por el hombre.

Cada vez mayores polémicas

Denuncias desde Taiwán, poca o nula exigencia de la OMS para con China, exigencias de EE.UU. y de Australia, la Unión Europea denunciada por complicidad, recomendaciones incoherentes y una labor que deja mucho que desear; cada vez son más las polémicas en torno a China y la OMS. La última denuncia del Der Spiegel no es nada ligero, puesto que, un presunto pedido de China a la OMS para posponer la alarma global les quitó muchas semanas a los países para prepararse para enfrentar a la enfermedad.

El informe de inteligencia de la BND estima que esto pudo costar seis semanas de preparación a los países del mundo para encarar a la pandemia, que en ese momento no era considerada de esta manera por la OMS.

 



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